Se dijo en los últimos tiempos que se trataba de una sensación, algo así como una idea vaga de algo que parece ser pero que resulta que no es, según sostienen los que seguramente nunca han sido asaltados. Lo cierto es que muchos tucumanos temen sufrir un robo a plena luz del día, en cualquier lugar y hora. Hasta hace 20 o 25 años atrás era inimaginable que un anciano, una jubilada o un niño fuesen víctimas de los delincuentes.
Según la reciente información confeccionada sobre la base de datos policiales y judiciales entre el 10 de junio y del 10 de julio del año en curso, el Barrio Sur de San Miguel de Tucumán encabeza el ranking de latrocinios: se perpetró en el radio comprendido entre Alem, 24 de Septiembre, Roca y Sáenz Peña, el 11,5% de los asaltos. Se detectaron en este mapa del delito varios puntos rojos en el parque 9 de Julio, y en los barrios Jardín, Don Bosco, Ciudadela, Villa Alem, Villa 9 de Julio y "La Bombilla". Pero ninguno ha podido destronar al Barrio Sur.
En ese mes, se denunciaron tres arrebatos (dos producidos durante la siesta; el otro, a la mañana) y tres sustracciones de motocicletas. Además, se detuvo a "mecheras" (hubo dos intentos de robo en comercios). También se registraron un asalto en la vía pública; un "escruche" en una casa; un robo de bienes del interior de un automóvil; y una tentativa de robo. De acuerdo con el jefe de la seccional 2ª, de estos 12 episodios, en nueve hubo detenciones.
Según el jefe de la Regional Capital, las cifras del delito han bajado gracias al Programa Integral de Protección Ciudadana y auguró que con el correr del tiempo, habrá menos asaltos. La Policía dijo que en años anteriores se detectaban hasta tres robos por día en la zona de centro, Barrio Norte y Barrio Sur y que desde que se trabaja desde fines de septiembre pasado con el sistema de cámaras y con dispositivos de seguridad especiales, hubo un descenso menos de un delito contra la propiedad por cada día en ese sector. La fuerza atribuyó esta mejoría a la reasignación de sus recursos humanos. Se informó que se distribuirá en las 14 seccionales de la capital a decenas de oficiales y suboficiales que se desempeñaban en las patrullas Urbana y Motorizada y en el Comando Radioeléctrico.
Sin embargo, los ciudadanos no parecen ser tan optimistas como los comisarios. Un lector comentó el 13/7 en una carta que el sábado pasado hubo dos intentos de asalto en Ayacucho al 500, uno de ellos alrededor de las 20, y se refería a la escasa vigilancia policial en esa zona. Tampoco se suelen ver agentes de noche en plaza San Martín que se ha convertido desde hace tiempo en una suerte de dormitorio de indigentes, según los mismos vecinos. Y a esto se agrega que hay vecinos que, aunque no sufrieron ataques, igual están preocupados por la inseguridad.
En los últimos años, la Policía ha sido dotada con personal, patrulleros, el equipamiento necesario para combatir el delito, así como con cámaras de seguridad, sin embargo, la fuerza interviene generalmente una vez que este ha sucedido. Justamente un mapa del delito debería servir para saber dónde se debe reforzar la vigilancia y para realizar tareas de inteligencia que faciliten la prevención del delito. El contacto de los policías con los vecinos les permitiría interiorizarse sobre los problemas del barrio y brindarles a ellos mayor tranquilidad. Tal vez de ese modo, el ciudadano no tendría tanta desconfianza con la Policía y se animaría a denunciar con mayor frecuencia los asaltos.